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Agradecer con actitud y acción

Para muchos nuestros padres fueron ‘los mejores del mundo’ aproximadamente hasta que alcanzamos los diez años. Luego, por la llegada de la rebeldía típica de la adolescencia, las comparaciones con los padres de nuestros amigos y tanto más, iniciamos un cuestionamiento, que incluso nos puede llevar a pensar que nuestros padres son ‘los peores del mundo’. 

Cuando nos hacemos adultos si realizamos una revisión consciente, nos daremos cuenta de que hemos versionado aspectos de la personalidad de nuestros padres, y que, nos parecemos a ellos.

Las realidades que interpretamos de nuestras relaciones familiares las repetimos de múltiples maneras. El respeto, el perdón y el agradecimiento son vehículos que nos pueden conducir a reconcilianos en nuestros roles vitales: el de hijo, el de hermano, el de madre o padre… Para perdonar es clave respetar al otro tal cual y como es, y una vez perdonamos accederemos a un punto que nos traerá paz y armonía: el agradecimiento.


Ejercicio:

A veces pasamos la vida pensando que nuestra estancia en la Tierra va a durar mucho, por eso dejamos para mañana o pasado lo que nos convendría hacer ahora. Este ejercicio pretende que tomemos acción en relación a los pendientes familiares.

Haz un listado de motivos de agradecimiento para tus familiares, déjate fluir. Puedes por ejemplo agradecerles a tus hijos por haberte incentivado a sentar cabeza, aunque a la vez su crianza te haya significado mucho esfuerzo, siempre hay un yin y un yang.

Una vez que hayas concluido, procura transformar todo ese agradecimiento en actitud y acción

¡Que lo disfruten!

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